
Para todos por igual,
nuestro rector mayor nos inspira, anima e invita a pensar en nuestros niños y jóvenes con el mismo corazón que lo hizo San Juan Bosco.
Pensar la alegría. Desde una felicidad compartida... ...en una asistencia fraterna, de encuentro y escucha del otro.
Pensar con paciencia. Para que la autoridad se imponga no por el temor, sino por el amor, la entrega y la contención del que precisa.
Pensar la vocación. Para que el presente no se diluya en un simple devenir y para que en nuestra preocupación el niño y el joven encuentre su proyecto.
Educar con el corazón de Don Bosco... ...pensar con alegría, paciencia
y con los ojos puestos en el futuro...
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